La investigación observó que el procesamiento cerebral de los ritmos auditivos asociados a los fonemas se vio interrumpido en la corteza auditiva izquierda de los disléxicos y que este déficit estaba correlacionado con las medidas de procesamiento de los sonidos del habla.
Además, los pacientes exhibieron una mayor respuesta a los ritmos de alta frecuencia que, indirectamente, interfieren con la memoria verbal. Es posible que este “sobremuestreo” pudiera dar lugar a una distorsión de la representación de los sonidos del habla.
Así, los investigadores sugieren que la corteza auditiva de las personas con dislexia está menos ajustada a las necesidades específicas del procesamiento de la voz.